La sexualidad en la infancia y la adolescencia




La sexualidad, como parte del conjunto de facetas de ser humano, solo puede separarse de manera virtual para su estudio, ya que la relación con el conjunto de funciones psíquicas es innegable y en ocasiones difícil de identificar. Toda adquisición en el desarrollo, toda conducta se incorpora a las estructuras previas, aparece como un peldaño en una secuencia inmodificable, es probable que dicha frecuencia pueda acelerarse, retardarse pero será difícil o imposible que se altere su orden. Un niño puede dar muestras de un rápido desarrollo, no únicamente en el campo de la sexualidad, sino en cualquier otro y, sin embargo las estructuras se irán incorporando en una secuencia inalterable, particularmente si entendemos a la sexualidad como una psicosexualidad.

De acuerdo con Piaget los cambios en los niveles de pensamiento se acompañan de los correspondientes cambios conductuales y biológicos aunque es posible observar a un individuo sin manifestaciones muy importantes en sus características sexuales secundarias, y sin embargo con un manejo del pensamiento que corresponde completamente con el de la adolescencia; La sexualidad en la infancia no es algo que haya ocupado el pensamiento y los motivos de estudio a los largo de la historia, al menos de la misma manera.

La interacción entre las condiciones hormonales, las funciones cerebrales y la conducta sexual provee el fundamento para cualquier consideración del desarrollo psicosexual. Toda conducta que pudiera denominarse como típica de un género sexual ocurre como resultado de la interacción de lo biológico con lo cognitivo, el aprendizaje social y los factores psicodinámicos.

Dentro de los aspectos más controvertidos en cuanto a las expresiones de la sexualidad están el de las conductas denominadas como típicamente masculinas y femeninas. Es probable que en buena parte de ellas se encuentren completamente determinadas por aspectos culturales y otras por aspectos biológicos. Algunos han intentado introducir un concepto que explica, en parte, dichos aspectos: el de la bisexualidad, para autores como Gley manifestó que dicho fenómeno está presente en todos y las características masculinas y femeninas son prácticamente inexistentes como un fenómeno natural.

La conductas de manipulación o autoeróticas son cualitativa y cuantitativamente distintas en niños y en niñas. La manipulación del pene, aun antes de que se cumpla un año de edad, puede ser más dirigida, más intensa, más enfocada y más frecuente. La estimulación genital en la niña suele ser más difusa y utilizar formas variables como frotarse contra objetos o incluso con sus propias piernas. Es menos intensa y en general menos frecuente.

Sin embargo la manipulación de los genitales ha sido vista por algunos como uno de los parámetros más fiables en cuanto a la evaluación de la relación madre/hijo.

En 1963 se hizo un estudio donde el 36% de los niños de un año o menos se presentaba el juego genital; no se incluye aquí la manipulación genital que frecuentemente aparece en el niño, en individuos de ambos sexos, en edades mayores de los 3 o 4 años, de manera compulsiva, en ámbitos extrafamiliares y que comúnmente representa una serie de dificultad en su manejo. Hemos observado casos de una severa actividad masturbadora que incluye la introducción de objetos por vía vaginal e niñas de 4 o 5 años, en donde tales conductas representan una alteración del orden de los trastornos por ansiedad y de los trastornos emocionales, más que un indicador de una buena relación madre/hijo y, como en otros casos, tales conductas pertenecen al campo de la patología y no al del desarrollo normal.

Es común que la manipulación de los genitales ocurra, como hemos señalado, ante la aparición de la ansiedad, la cual representa también un gradiente de su desarrollo que se inicia alrededor de los 8 meses de edad, cuando aparece el segundo organizador metal descrito por Spritz, el cual consiste en la capacidad del niño para responder con angustia ante la separación de la madre con el cual demuestra que a partir de ese momento es capaz de tener una imagen mental de ésta.

En el estadio de desarrollo psicosexual, como aquellas que han destacado más los aspectos cognitivos, Autores como Piaget e Inhelder piensan que el potencial cognitivo innato determina el curso general del desarrollo.

El desarrollo de la sexualidad debemos de considerarla como el resultado del funcionamiento de un grupo de órganos. Esta posee características universales, pero sin lugar a duda se le pueden atribuir formas, contorno, orientaciones, tendencias.






EDAD

CAMBIOS

6 años

Se incrementan los intereses sexuales los niños se interesan por el matrimonio, el embarazo, el origen de los bebes, el nacimiento el sexo opuesto y el papel de cada uno. Saben que los bebes nacen del abdomen, pero las representaciones mentales no les permite identificar a un órgano como responsable de la gestación. No conoce los hechos de las relaciones sexuales, les se tienden a preguntar por qué las mujeres no tienen pene.

7 años

Marcan un hito decisivo en el desarrollo. Las estructuras mentales se modifican y aparece el pensamiento concreto. Aparecen cambios sustanciales en la conducta social, manejan conceptos tiempo y espacio como siempre, nunca y jamás, se angustian al pensar en la muerte.

8 años

Se interesan por compartir juegos con personas del mismo sexo (juegos no sexuales) los niños hacen preguntas sobre la manera en que el padre participo en el embarazo. La respuesta ya puede ser comprendida. Comienzan a querer tener una vida romántica niños y niñas reciben propuestas de noviazgo. Cambios hormonales, estrógenos y andrógenos.

9 años

Platican entres compañeros sobre la sexualidad comienzan algunos juegos como besarse, quitarse prendas etc. Acentúan las conductas pudorosas hacia el padre del sexo opuesto. Las niñas comienzan a tener la noción de la menstruación.

10 años

Las niñas han expresado algún juego sexual. La mayoría de los niños afirman tener novia. Niños y niñas conocen teóricamente los procesos de menstruación y eyaculación, empiezan a conocer con detalle las relaciones sexuales, les gusta tener conversaciones telefónicas.

11 años

Menor interés en los padres, aumentan habilidades cognitivas y el mundo de fantasía. Proceso de doble identificación masiva. Comienza la menstruación en las niñas, y la eyaculación en los niños, por lo menos en un 50% de los mismos.

12 años

Ponen a prueba la autoridad. Necesitan privacidad. Se encuentran en Estado de turbulencia. Falta a al control de sus impulsos. Metas vocacionales irreales. Comienzan a tener una gran preocupación por los cambios en la pubertad, incertidumbre acerca de su apariencia, ya casi todas las niñas menstrúan.

13 años

Periodo de máxima interrelación con los padres o conflictos con los mismos. Aumento en la experimentación sexual.

14 años

Conformidad con los valores de los pares. Sentimiento de invulnerabilidad. Conductas omnipotentes, generadoras de riesgos. Comienza una gran preocupación por la apariencia. Deseos de tener un cuerpo más atractivo y fascinación por la moda.

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